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Óbidos

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ÓBIDOS

PRESENTACIÓN

Óbidos es una localidad portuguesa del distrito de Leiria que pertenece a la provincia histórica de Estremadura.  Se cree que fue fundada por los celtas hacia el 308 a. C. y, aunque hubo un intento de dominación por parte del pueblo fenicio, fueron finalmente los romanos quienes lo hicieron. Los romanos encontraron gran resistencia en la fortificación y, por ello, tuvo que ser asediada por mar. Para ello, se embarcaron en un puerto al norte (hoy Barra de S. Martinho) y navegaron hasta las murallas de la aldea a través de la desembocadura de Foz do Arelho.

Según algunos autores es aquí de donde surge el nombre de Óbidos. Tras informar el jefe del ejército romano a Julio César de su victoria, indicando que la conquista solo habría sido posible por la desembocadura del mar, utilizaría la expresión ‘Ob id os’ (por esta boca). Aunque también se argumenta que el nombre puede ser una evolución de la palabra ‘Oppidum’, que significa pueblo fortificado. Con la decadencia del Imperio Romano, varios pueblos se apoderaron de Lusitania o Portugal, entre ellos los alanos, los suevos y los godos. Estos fueron seguidos por los árabes que permanecieron en esta tierra entre el 711 y el 1148.

En enero de 1148, y tras conquistar Lisboa, D. Afonso Henriques conquistó Óbidos. Liderados por Gonçalo Mendes da Maia ‘O Lidador’, un grupo de caballeros cargó durante la noche por la parte oriental de la villa mientras el resto de soldados llamaban la atención de los árabes en la puerta del Castillo al oeste, hoy llamado ‘Porta da Vila’. El alcaide, al ver que estaba siendo invadido por la parte oriental del Castillo y sorprendido de que los portugueses  llegaran hasta allí, pensó que podría haber sido traicionado por uno de los suyos y gritó las palabras ‘traición, traición’ como señal de alarma. Así, esta puerta del castillo, que se encuentra en la base de la Torre D. Diniz, pasó a ser conocida como la ‘Puerta de la Traición’.

Tras la conquista, se fundó en el Castillo un monumento conmemorativo dedicado a Jesús Crucificado y a la Virgen de la Merced, llamado ‘Cruz del Recuerdo’. También se llevó a cabo una pequeña capilla en la Porta da Vila donde se ubicó la imagen de Nuestra Señora de la Merced. En 2007, el Castillo de Óbidos fue declarado una de las Siete Maravillas de Portugal, el segundo de los siete monumentos más relevantes del patrimonio arquitectónico portugués.

QUÉ VISITAR

La localidad de Óbidos, con sus vestigios de origen medieval, es uno de los conjuntos patrimoniales históricos y culturales más importantes de Portugal. Símbolo de la importancia de esta ciudad son el imponente Castillo y las calles estrechas y laberínticas (haciendo honor a su pasado), junto a otros elementos de la arquitectura religiosa y civil.

Como parte de su patrimonio cultural religioso, destaca la Iglesia de Santa María, situada en la plaza de Santa María. Se trata del principal templo de la localidad. Aunque la tradición remonta su fundación a la época visigoda, y transformada en mezquita en época musulmana, fue reconsagradada por D. Afonso Henriques poco después de la conquista de la ciudad.

Por su parte, la Iglesia de São Pedro, de fundación medieval, conserva de su orígen las huellas del antiguo portal gótico de la fachada. Fue reformada en la segunda mitad del siglo XVI, al igual que otras iglesias del municipio. Muy afectado por el terremoto de 1755, destaca en su interior el magnífico retablo barroco con tallas doradas de época joánica. En frente, se encuentra la capilla funeraria familiar Capela de São Martinho.

También encontramos en Óbidos la Igreja da Misericórdia, que antiguamente fue la Capilla del Espíritu Santo. Hoy se alza como la Santa Casa de la Misericordia de Óbidos y fue fundada por la reina Leonor, en 1498. Adosado a esta iglesia se se ubica el antiguo Hospital de la Misericordia, con una sala de reuniones de rica decoración barroca.

Otros lugares de interés son la Ermita de Nossa Senhora de Monserrate (Ordem Terceira) situada en el Arrabal, y el Santuário do Senhor Jesus da Pedro, a las afueras de la localidad.

Óbidos cuenta con una red de museos y galerías donde se organizan una gran variedad de actividades y programas culturales. Estos son el Museo Parroquial de Óbidos, el Museo Municipal, el Museo Abilio, la Galería Nova Ogiva, la Casa do Arco y el Centro de Diseño de Interiores.

Dentro de sus recursos naturales, destaca el humedal de la Laguna de Óbidos, un fascinante sistema natural compuesto por varios nichos ecológicos complejos. Con una superficie de 2.600 hectáreas, 5 km de largo y 1 km de ancho, está situada entre Cabo Carvoeiro y São Martinho do Porto. Como cualquier otra laguna costera, es un sistema medioambiental de gran valor y en permanente evolución.

A la importancia cultural y natural del municipio se suma un amplio programa de eventos que aporta un interés adicional, destacando: el Mercado Medieval, el Festival Internacional del Chocolate, la Semana Santa, Óbidos Vila Gaming, el Festival de Ópera, el Festival Literario Internacional de Óbidos FOLIO, Latitudes – Literatura y Viajeros y Óbidos Christmas Village que aportan, cada uno a su modo, un ambiente especial al centro histórico.

Además de una intensa actividad cultural y de sus atractivos  turísticos, cuenta con una amplia oferta hotelera en el centro urbano, así como alojamientos de lujo en la zona de costa o campos de golf que atraen miles de visitantes cada año.

SEMANA SANTA Y PASCUA

Las primeras noticias de las Ceremonias de Semana Santa en Óbidos aparecen en 1603 que, por orden del Arzobispo de Lisboa, Don Miguel de Castro, promueve la realización de procesiones y Vía Crucis en su diócesis. En 1616, la Santa Casa acordó que la predicación fuera realizada en tiempo de Cuaresma por sacerdotes capuchinos, desde el convento franciscano de São Miguel das Gaeiras, cerca de Óbidos, lo cual continuó durante 218 años hasta la extinción de las órdenes religiosas el 30 de mayo de 1834, por la Revolución Liberal. Entre los siglos XVI y XVIII, Óbidos fue el centro dominante de una vasta región, desarrollando y consolidando diversas prácticas religiosas públicas.

A pesar de la antigüedad de las tradiciones de Óbidos, la mayor parte fueron suspendidas durante el periodo del Estado Nuevo volviendo a ser recuperadas, gran parte de ellas y de forma paulatina, a partir del año 1974.

Durante la Cuaresma de Óbidos destacan varios rituales
A su comienzo, el Miércoles de Ceniza se coloca una Cruz en la Torre Velha (Vedra o do Facho) que se ilumina por la noche y que se mantiene encendida hasta la primera semana de Pascua.

Desde mediados del siglo XVIII se inició la Procesión Penitencial de la Orden Tercera de San Francisco, otro rito de gran arraigo y tradición que se mantuvo hasta la primera mitad del siglo XX, siendo posteriormente recuperada en 1992 tras 25 años de inactividad. Conocida comúnmente como ‘la procesión de los muchachos’, se realiza el primer domingo de Cuaresma. En ella, desfilan nueve pasos exuberantemente decorados con flores, donde se exhiben algunos de los principales santos de la devoción franciscana (casi todas estas imágenes datan de 1849), por su profunda vinculación a su presencia de la tradición franciscana en Óbidos.

Igualmente, en la semana anterior al Domingo de Ramos, la iglesia de São Pedro se decora con las tradicionales cortinas de raso rojo y cenefas con rayas doradas, al mismo tiempo que voluntarios preparan los ramos que serán bendecidos al inicio de la procesión del Domingo de Ramos.

En la Semana Santa

 Para la Bendición y Procesión del Domingo de Ramos,  la población engalana las calles y cubre el suelo con diversas plantas como romero, palma, boje, espliego y olivo, transformando la acera urbana en una alfombra de olores campestres. Ramas de las mismas plantas se distribuyen a los fieles que forman el desfile procesional, cuyo recorrido va desde la iglesia de São João (Museo Parroquial) hasta la iglesia de Santa María.

El mismo Domingo de Ramos tiene lugar la majestuosa Procesión de los Pasos, en la que se recrean los distintos momentos del doloroso camino de Jesús, desde el Pretorio de Pilatos hasta el Calvario, recorriendo un camino de calles sinuosas dentro y fuera de la muralla. Comienza en la Iglesia de Santa María y termina en la Iglesia de la Misericordia, donde se suele alzar un Calvario representando el Monte Calvario donde Jesús fue crucificado. Esta procesión está encabezada por una figura tradicional, el gafaú, que camina descalzo con la cabeza envuelta en un paño y lleva un instrumento musical, conocido como serpentão, representando al verdugo. Camina al inicio de la procesión acompañando al condenado y anunciando a la multitud de su llegada. Esta ceremonia, que no está determinada por las rúbricas del Misal Romano, fue establecida en Portugal por la devoción de los fieles en el siglo XV y principios del XVI.

Ya en la noche del Viernes Santo tiene lugar el Auto del ‘Descendimiento de la Cruz’, cuyos orígenes se remontan al 1640.  Hoy en día, esta  impresionante ceremonia suele celebrarse en la Plaza de Santa María, ricamente adornada con llamativos adornos en las ventanas de las que se ha hace una gran exhibición. En esta plaza, sin el menor susurro entre las miles de personas que observan el prolongado Auto, se celebra cada año este acto que, con el paso del tiempo, ha aumentado el número de figuras participantes y la carga escenográfica, adquiriendo aún mayor dramatismo.

Culmina el Descendimiento de la Cruz con la Procesión del Entierro del Señor, que procesiona desde la Iglesia de la Misericordia siguiendo al cortejo fúnebre hacia el sepulcro de Jesús, bajo la luz de las antorchas. El cortejo lo componen niños vestidos de ángeles en raso morado, flanqueados por figurantes vestidos con capas y mantos que portan antorchas, soldados romanos, algunos con corneta, el acuífero con el arma romana (águila-aquila) y los tambores que marcan el ritmo del movimiento. También forman parte del recorrido las herramientas utilizadas en la crucifixión del Señor, como la lanza con Moisés, la esponja con Jeremías, el martillo con José de Arimatea y la escalera con Nicodemo. Al féretro se suman las figuras de San Juan y Santa María Magdalena, así como el paso de Nossa Senhora das Dores y las tres Marías, que portan la placa (I.N.R.I.), los clavos y la corona de espinas. La procesión termina en la Iglesia de São Pedro con la ubicación del Señor, ya fallecido, en la capilla de São Martinho y con el regreso de Nuestra Señora a la Iglesia de la Misericordia.

El Domingo de Resurrección se celebra la Procesión Eucarística con las representaciones de las parroquias, como el Altar del Señor Resucitado. Se trata de una magnífica  imagen que data del siglo XVI y que se venera en la Iglesia de San Tiago do Castelo (hoy Librería Municipal).

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